Columna Ex – Ante – CMS Prudential AGF

Columna Ex – Ante

El cobre ha sido clave en las economías de Chile y Perú, reflejando dinámicas globales y factores geopolíticos. Su precio ha mostrado ciclos marcados, con un auge prolongado impulsado por China en los 2000 y un nuevo repunte desde 2020 por la transición energética. En 2024, los precios alcanzaron máximos históricos por los aranceles anunciados por EE.UU., afectando la oferta y generando oportunidades y riesgos.

Columna de Carolina Grünwald en Ex-Ante

Revisa la columna de Ex-Ante de Carolina Grünwald, Economista Jefe de Prudential AGF, en la que analiza el cobre en las economías de Chile y Perú.

El cobre ha sido históricamente uno de los pilares fundamentales de las economías de Chile y el Perú. Este metal, conocido como el “metal rojo”, refleja en su cotización internacional no solo la dinámica de oferta y demanda global, sino también cambios geopolíticos, tecnológicos y ambientales que repercuten directamente en las finanzas públicas y el desarrollo económico de ambos países.

Desde mediados del siglo XX, el precio del cobre ha mostrado ciclos pronunciados. En las décadas de 1960 y 1970 se mantuvo relativamente estable, pero con la aceleración de la industrialización en Asia y Europa, comenzó a incrementarse. Uno de los hitos más relevantes ocurrió en los años 2000, con la industrialización de China. Esto impulsó una demanda masiva de cobre, generando un “superciclo” que llevó los precios por encima de los US$4 por libra en 2011.

A pesar de que entre 2014 y 2016 se registró una caída significativa –bajando incluso de los US$2 por libra– por la desaceleración china y un exceso de oferta mundial, la tendencia volvió a ser ascendente desde 2020, motivada principalmente por la transición energética global y la adopción masiva de tecnologías que requieren cobre, como la electromovilidad y la Inteligencia Artificial.

En lo que va del año, el precio del cobre ha vuelto a alcanzar niveles históricamente altos, alcanzando niveles por sobre US$4,6 la libra en la Bolsa de Londres (LME) y por sobre US$5 la libra para el caso de los futuros de cobre en el mercado norteamericano (Comex). Esta subida ha estado fuertemente influenciada por el anuncio Estados Unidos sobre aranceles al cobre, el cual entrará en vigor el 1 de agosto.

A pesar de que la medida tiene como objetivo fomentar la producción interna estadounidense de metales estratégicos, ha generado una dislocación en el mercado global: los precios en Estados Unidos comenzaron a diferenciarse de los precios internacionales, y los compradores norteamericanos adelantaron compras, aumentando de manera importante sus inventarios antes de la aplicación de dicho arancel, lo que provocó una fuerte presión sobre la oferta disponible y, por lo tanto, de su precio.

Para el Perú, segundo productor mundial de cobre, esta coyuntura representa una oportunidad. Aunque solo el 5% de sus exportaciones de cobre refinado se destinan a Estados Unidos, el aumento en la cotización podría traducirse en ingresos adicionales estimados en unos US$200 millones en 2025. El gobierno ha manifestado que esto tendría un efecto positivo sobre la recaudación tributaria, fortaleciendo el presupuesto nacional.

En el caso de Chile, mayor productor mundial de cobre, el escenario es menos evidente. Por una parte, alrededor del 70% del cobre refinado importado por Estados Unidos proviene de Chile, lo que lo convierte en uno de los países más expuestos a la nueva política comercial norteamericana. Sin embargo, Estados Unidos representa solo el 16% de las exportaciones totales de cobre chileno.

Con todo, aún cuando no están claras las implicancias en términos de actividad, es del todo razonable pensar que, una vez entrada en vigencia la nueva política arancelaria, debiesen devolverse un poco los precios del metal; sobre todo en el mercado norteamericano.

Por el lado del tipo de cambio, el alza reciente del precio del cobre ha tenido efectos diferenciados en las monedas de Chile y Perú, debido a que tenemos diferentes esquemas cambiarios. Por un lado, en Chile se opera bajo un régimen de flotación cambiaria libre, donde el tipo de cambio se determina por el mercado, aunque el Banco Central puede intervenir en casos excepcionales. Por otro lado, el Perú mantiene un esquema de flotación cambiaria administrada (o flotación sucia), donde el Banco Central interviene activamente para evitar volatilidades excesivas (y cuenta con reservas para ello).

De esta forma, se observa que desde el inicio de la administración actual en la Casa Blanca, el peso chileno se ha apreciado un 5,8% punta a punta, mientras que el sol peruano lo ha hecho un 4,9%, registrando así un impacto en el sol peruano más moderado. Además, se observa que Chile ha experimentado mayor volatilidad, por su régimen más libre.

En cuanto al futuro del mercado del cobre, Cochilco estima un precio promedio de entre US$4,25 y US$4,30 por libra durante 2025 y 2026, en un escenario donde la oferta sigue rezagada frente a una demanda en expansión. Para Chile y el Perú, este contexto implica tanto oportunidades como desafíos: capitalizar el entorno favorable mediante políticas que promuevan la inversión, mejorar la eficiencia productiva y diversificar los mercados de exportación serán estrategias clave para maximizar los beneficios de este “boom” del cobre.

Fuente: Chile, Perú y el rally del cobre. Por Grünwald

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